Hemos querido crear un espacio artístico, en la antigua Lareira del Pazo, dedicado al escultor gallego, Eduardo R. Osorio (1920 Esmeriz-Chantada. 1995 Madrid) donde se expone una muestra permanente de sus esculturas. El visitante se adentra en un recorrido por su trayectoria artística que destila esa poesía simbólica que desde su amor a Galicia, a sus paisajes, a su luz y a sus gentes imbuye al espectador en un mundo de paz y belleza interior deslumbrante.

 

“ABANDONO” Primer Premio Escultura "Ciudad de Lugo", 1994

“ABANDONO” Primer Premio Escultura «Ciudad de Lugo», 1994

 

 

Su pasión por la escultura le vino de manera muy temprana en el taller familiar de carpintería y ebanistería aprendiendo talla y modelado. Dada su pasión y buen hacer, es enviado a Santiago de Compostela a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios. Sus profesores pronto vieron en Eduardo un gran talento, así que pensionado por la Diputación de Lugo se matricula en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Su aptitud innata le harían destacar en el dibujo, la pintura y especialmente en la escultura. Es en Madrid donde entabla amistad y frecuenta de manera asidua el taller del extraordinario grabador Manuel Castro Gil.

“MORRIÑA” Segundo Premio "Concurso Público de Escultura" Xunta de Galicia

“MORRIÑA” Segundo Premio «Concurso Público de Escultura» Xunta de Galicia

Finalizados sus estudios en Madrid, es becado para cursar los estudios de Imaginería Religiosa en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Tras su paso por la ciudad hispalense regresa a Madrid en donde estudió con el pontevedrés Alfonso Quinteiro y con el vigués, Jesús Valverde. Estas dos personalidades gallegas junto con Eduardo R. Osorio recibieron el sobrenombre del “Triunvirato Gallego” en los círculos artísticos e intelectuales de la capital.

En 1952 la Diputación de Lugo le concedió una subvención extraordinaria para ampliar sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de París, en donde aprendería de los grandes maestros como Auguste Rodin o Antoine Bourdelle. Tras su formación, pasó a  dar clases por distintas ciudades de España, adquiriendo la Cátedra de Dibujo en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid donde finalizó su carrera docente para continuar trabajando de manera infatigable en su estudio refugio.

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“MULLER DO MANTELLO”

“MULLER DO MANTELLO”

Su quehacer nos conduce a un mundo evocador, pues quien fue digno hijo que honrase a una tierra madre tan íntima como arcana, tan legendaria como familiar, aúna en su espíritu la morriña de un eterno retorno voluntario a su tierra. Así, obras como “O Consello”, su “Vella Cismando”, su “O Espantallo” o sobre todo sus maternidades, nos transportan a una realidad cargada de remembranzas que funciona como catalizador del ritmo intrínseco de la obra: Galicia. En palabras del propio artista:  …”Yo no podría hacer mi trabajo sin sentirlo, en mi obra domina lo gallego porque eso soy yo, un fuerte tirón gallego, llevo esa pegadura a la tierra y aunque no quiera a veces en las esculturas de tipo libre, nunca en el retrato, se refleja esa morriña. El gallego es un hombre encerrado en sí mismo y también lo reflejo”.

De su obra diría el escritor y Académico de la Real Academia de la Lengua Española y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela: “Eduardo R. Osorio ha sabido casar la vocación con la aptitud, la adivinación con la sabiduría, y su arte proclama la evidencia del espíritu latiendo al unísono del pulso de la sangre, de la voz del corazón. Con estas mínimas palabras saludo la huella del arte de este creador cuya sensibilidad se encierra en cada una de sus obras”.